“Donde la fotografía, es la protagonista”
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Texto y fotos: Ramón Leyva Morales

Nacer en una isla, donde los amaneceres pueden hacerte descubrir el mundo, y en el ocaso, despedirte de un amor lejano, casi olvidado,  es una bendición de la creación de los mortales, en este infinito universo.

Nadie duda de los mágicos amaneceres en la playa Bibijagua, de arenas negras, como las apacibles noches, en la Isla de la Juventud.

Sitio de infancia y juventud, de encuentros, de amores y desamores, de aventuras, de familias que ya no están, de gente que fueron y solo quedan en los recuerdos.

El sol abraza esas arenas diferentes, en el alba de días interminables, donde el lucero matutino se luce sobre las aguas de su mar, para regalar un beso a las estrellas que se esconden bajo su azul  e inmenso manto.

La geografía nos revela un amanecer de encantos, entre el verde y el azul, entre el brillo de esas arenas diferentes, que forman parte de los habitantes de una islita, donde el amor se eterniza con cada rayo que nos recibe, que desaparece en las noches, y regresa, al siguiente día, a la orilla de cada detalle de esa naturaleza, con unos cuerpos que esperan por su luz, para ver el entorno que da vida y esperanza.

Octubre 7th, 2012 at 16:07